jueves, 8 de agosto de 2013

ABADIA DE CLUNY


Fundada en el año 910, fue pionera de una importantísima orden monástica que tendría una poderosa influencia en toda Europa. Guillermo I de Aquitania fue el impulsor de este esplendoroso edificio en otra época de la que hoy sólo quedan algunos restos de lo que fue este poderoso y magnífico lugar. Aquí tendría el comienzo una de las organizaciones religiosas más influyentes de Europa: La Orden benedictina de Cluny.

Los arcos románicos que todavía quedan en su "Maior Eclessia" son de proporciones enormes. En la arquitectura románica no existen arcos de mayor envergadura que estos, y todavía hoy podemos apreciar sus enormes dimensiones en la pequeña zona que todavía queda en pié. Recordemos que esta Orden de Cluny tuvo 850 edificios religiosos repartidos en Francia, 109 en Alemania, 52 en Italia, 43 en Inglaterra y 23 en la península ibérica.

Los restos de la galilea que todavía podemos apreciar en una zona nos indicarían por un lado las colosales dimensiones que tenía este edificio que más que gran edificio eran varios y casi convertidos en una ciudad monacal. Una galilea es un pórtico o vestíbulo donde los penitentes aguardaban antes de entrar dentro de la iglesia. Se utilizaban precisamente en las Francia e Inglaterra medievales y sus orígenes se encuentran en la Orden de Cluny.

La Orden de Cluny recibió total independencia respecto a cualquier otro poder fuera laico ó religioso. Tributaban directamente al Papa lo cual esta Orden tuvo una infinidad de privilegios y donaciones saltándose la intermediación de otros poderes, de Señores laicos o de Obispos ó Cardenales. Esta Orden se involucraba en asuntos militares, civiles, políticos y sociales.

Hoy todavía podemos ver algo de la antigua capilla de Jean de Bourbon. Resultan curiosos estos bustos que salen de la pared rodeados de inscripciones en latín.

De marcado estilo gótico, la capilla de Jean de Bourbon pertenecía a la iglesia de la Abadía de Cluny que estaba dedicada a San Pedro y San Pablo.

Pero esta Orden tan poderosa fue debilitándose precisamente desde sus entrañas, y aunque en el año 1.790 todavía existía fue a partir del siglo XII que su poder fue disminuyendo. La excesiva rigidez en su estructura, que impedía la más mínima flexibilidad entre las distintas abadías o monasterios clunicenses paralizaban la orden. Tampoco fue buena la masiva incorporación de los nobles que entraban en la Orden sin tener vocación alguna para aprovecharse de los privilegios que la Orden había obtenido. Posteriormente el nacimiento de otras Ordenes como las del Cister que enfocaban su vida monástica hacia otro aspecto lejos de privilegios o poderes también influyeron en la pérdida de peso de la Orden de Cluny.

Hoy Cluny es "Patrimonio Europeo" una distinción conseguida por su historia y su cultura. Hoy todavía podemos ver el claustro principal aunque recordemos que ha habido tres etapas muy concretas y diferentes de Cluny. Cluny I, Cluny II y Cluny III. El claustro medieval fue emplazado por otros edificios que se iban añadiendo a las edificaciones con el ir y venir del tiempo.

Hoy la fama de Cluny le viene por el importante legado histórico y de poder que tuvo su abadía, si bien también hoy es el nombre de una pequeña localidad, tal vez más empequeñecida si cabe por el gran monasterio o mejor dicho lo que queda de el. En esa agradable y silenciosa localidad se reúnen los vecinos en torno a la pequeña iglesia de su localidad, insignificante si se compara con el enorme monasterio que se encuentra al lado de este templo que tuvo en su día esta localidad. De todos modos en la parroquia de esta ciudad se pueden ver en su fachada sus estilos románicos (rosetón) y gótico aunque en transición.

El símbolo de la ciudad de Cluny es esta torre, denominada la torre de los quesos auténtico icono de la ciudad (que no del monasterio). Pertenecía a la antigua muralla de la que hoy todavía quedan tramos de ella. La población de Cluny supera 4.000 habitantes. Aún así es un lugar muy tranquilo rodeado de campiña francesa.

El fin definitivo de esta antigua abadia que seguía funcionando en el siglo XVIII fue en el año 1.790 por un decreto de los republicanos, y fue cuando los monjes que quedaban herederos de la pasada grandeza de Cluny debieron abandonar definitivamente este lugar. En 1.793 una turba multitudinaria saqueó lo que quedaba, destrozando las imágenes religiosas, fundiendo las campanas para fabricar cañones, arrancando cruces, e incluso las mujeres robaban las telas de seda y oro para adornarse con ellas. Se dice que pasando Napoleón por la Borgoña la gente del municipio le pidió que fuera a visitar la villa por lo que el contestó bruscamente: "Habéis vendido y destruido vuestra grande y hermosa iglesia; id en mala hora, pues sois unos vándalos; jamás visitaré Cluny".